Una Lengua Amable

Nuestra lengua es como un bisturí: puede curar pero también puede hacer daño. Del mismo modo que los cirujanos se entrenan para manejar el escalpelo sin lastimar, nosotros también tenemos la obligación de aprender a hablar sin herir a nadie.

Estos días somos testigo de acaloradas discusiones verbalizadas, cara a cara, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Algunas personas consideran sus creencias como verdades absolutas que defienden con capa y espada.

Poca gente analiza el proceso a través del cual llegó a sus conclusiones. Sin embargo este análisis es esencial para evitar el dogmatismo. Si queremos razonar con rigor, es imprescindible examinar los pasos que hemos dado para llegar a tener las opiniones que tenemos.

El occidente se enorgullece por el uso de raciocinio y rechaza argumentaciones sin fundamentos lógicos. Sin embargo, lo que más escuchamos en abundancia es información sesgada. La falta del razonamiento riguroso echa más leña al fuego de la contienda que está devorando los lazos sociales.

Los grandes pensadores occidentales alabaron el uso de la razón. Europa occidental fue la cuna del renacimiento que impulsó una nueva concepción del ser humano y del mundo que remplazaba la mentalidad rígida y dogmática establecida en la Europa medieval.

Es triste ver el fantasma del dogmatismo atormentar las mentes de la gente culta! Ese demonio que aniquila el razonamiento imparcial y devora la lógica correcta..

Además de las falacias en sus razonamientos, muchas personas se aferran a sus perspectivas de la realidad con suma pasión! Pocas personas escuchan con atención al otro y casi nadie es consciente que las emociones ofuscan el pensamiento. Si la razón es como el sol, las emociones desmesuradas son como las nubes negras que oscurecen el cielo de la mente

Además, me llama la atención la dureza del lenguaje. Como dijo Ludwig Wittgenstein, tenemos que luchar “contra el embrujamiento de nuestra inteligencia mediante el uso del lenguaje.”

Cuando nuestra lengua carece de amabilidad se convierte en un bisturí que hiere.

¿Qué podemos hacer? La tarea no es fácil. Requiere paciencia y perseverancia, pero ante todo, tomar conciencia de su importancia.

Estas dos citas de Bahá’u’lláh nos puede ayudar a reflexionar acerca del poder de nuestra lengua:

“La lengua es fuego latente, y el exceso de palabras un veneno mortal. El fuego material consume el cuerpo, mientras que el fuego de la lengua devora tanto el corazón como el alma.”

“Una lengua amable es el imán del corazón de los hombres. Es el pan del espíritu, reviste de significado las palabras, y es la fuente de la luz de la sabiduría y el entendimiento”.