Nuestras 4 Emociones Primarias

Las emociones juegan un papel importante en nuestra vida. A veces nos motiva ciertas conductas y en otras ocasiones nos impiden actuar.

Una emoción es una reacción psicofisiológica ante un estimulo. En esta reacción participan el cerebro y el cuerpo. Una persona que siente placer adopta una postura abierta y relajada mientras que el miedo provoca que los músculos se tensen.

Los estímulos pueden venir desde exterior (sucesos, personas, objetos o lugares) o desde interior (pensamientos, dolor y enfermedades).

Todas las emociones que sentimos tienen sus orígenes en unas pocas sensaciones primarias.

La Tristeza

Tristeza es un sentimiento que influye nuestra vida. A nivel sensorial, la percibimos como dolor y hacemos todo para evitarlo. Se trata de un mecanismo de protección y todos solemos huir de las circunstancias que nos pueden causar dolor.

Sin embargo, existen experiencias dolorosas que nos enseñan lecciones valiosas. Pocos saben distinguir entre situaciones que debemos evitar y las que debemos afrontar

El Placer

Si el sentimiento de tristeza reduce y contrae nuestras fuerzas, la alegría potencia y expande nuestra energía.

A nivel sensorial la alegría corresponde al placer.
Todos nos sentimos atraídos hacia las experiencias placenteras y deseamos repetirlas. La tristeza representa el yang mientras que la alegría corresponde al yin.

Aunque no podamos huir de esta dualidad, tenemos la opción de ser alegres. No siempre resulta fácil sonreír bajo las circunstancias desfavorables. Sin embargo, precisamente éste es el secreto de la felicidad.

La Rabia

La rabia es otra de las emociones que influyen nuestras acciones. Cuando nosotros somos la víctima de una injusticia u observamos un trato injusto a otra persona, se desata una desagradable reacción psicofisiológica.

La reacción de ira en realidad es una advertencia para salvaguardar nuestra integridad y la de otras personas. Por tanto, su función es positiva y necesaria.

Sin embargo, a un nivel bioquímico, la ira es veneno. La adrenalina es la hormona que prepara el organismo para huir o defenderse de una amenaza. Ésta reacción se convierte en un problema cuando se vuelve crónico. Un estado prolongado de rabia, además de amargarnos la vida, perjudica la salud de los órganos.

Para librarnos de la ira debemos dejarla fluir y expresarla de una manera apropiada. Por ejemplo, descargar la ira en palabras escritas.

El Miedo

El miedo es la emoción por excelencia. Su poder devastador es presente en la vida de todos y principalmente sirve a protegernos de las amenazas del medio ambiente.

Sin embargo, el miedo puede convertirse en un fenómeno crónico y limitar nuestras vidas. La reacción instintiva de todo organismo es huir de todo lo que puede causar dolor. Por tanto, huimos de lo que tememos.

La huida aporta un alivio momentáneo pero al mismo tiempo intensifica el temor! La red neural del miedo en el cerebro, el circuito automático que desencadena la sensación aterradora del miedo, se fortalece.

“El valiente no es quien no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.” Nelson Mandela