Las Emociones que Sentimos ante un Atentado Terrorista

Cada vez que veo por la tele noticias de guerra o atentados, sean quien sean, se me encoge el corazón. Mirando las imágenes de la barbarie ocurrido hace unos días en Barcelona y en Cambrils no pude reprimir las lágrimas. Sentí rabia y tristeza.

Algunas personas me escribieron que además de la rabia y la tristeza, sentían miedo y ansiedad. Cada uno, según su sensibilidad emocional, responde con una variedad de emociones.

¿Que hacer con esas emociones?

En primer lugar reconocer que son emociones humanas. La madre naturaleza nos ha dotado con una respuesta automática para protegernos ante cualquier situación de riesgo. Se trata de una reacción instinctiva conocida como lucha o huida. Varios factores como la genética, la cultura y principalmente la educación determinan qué respuesta entre estas dos alternativas elegimos: luchar o huir. Algunos expertos hablan de una tercera alternativa: parálisis. En mi opinión «parálisis» es una manera de huir.

La reacción de lucha-huida moviliza el cuerpo para actuar. Sin embargo, ante una noticia terrible no solemos hacer nada físicamente. Miramos las imágenes de lo ocurrido sin movernos. El cuerpo pide acción pero nosotros nos quedamos inmóviles! Al quedarnos quietos la adrenalina que se expande en nuestro cuerpo se convierte rancio y puede envenenar nuestro organismo.

Qué podemos hacer con la adrenalina?

Tenemos que canalizar la rabia, la ansiedad y la tristeza. Es la mejor manera de librarnos del veneno que puede corroer nuestros órganos. ¿Cómo hacerlo? Te sugiero de dedicar un espacio y tiempo para esas emociones. Vete a una habitación a solas. Toma papel y bolígrafo y deja fluir tu ira, tu tristeza y tu ansiedad. Escribe y escribe sin censurar. Redacta una carta de rabia. Deja fluir el veneno en papel. Y deja fluir también todas las emociones. Grita, llora y siéntete libre de decir palabrotas y las palabras más feas que te venga a la mente. Esta escritura emocional te resultara liberadora.

Debes escribir en papel con bolígrafo. No vale escribir en tu móvil, ordenador o tablet. Escritura a mano en papel es un ritual terapéutico. Hay algo mágico en escribir a mano.

Una vez que hayas escrito, rompe el papel. No guardes nada. Sal de la habitación y reanuda tus actividades programadas.

Varios investigadores han demostrado los efectos terapéuticos de la escritura emocional. Entre ellos está James Pennebaker, psicólogo de la Universidad de Texas (EE. UU.) quien desde hace más de 30 años, estudia la escritura como técnica terapéutica para superar experiencias traumáticas. Según sus investigaciones relatar en papel nuestra experiencia de angustia y tristeza es una poderosa técnica de ventilación emocional. Al inicio la ansiedad y la tristeza parece aumentar pero a seguir esta tarea durante unas dos o tres semanas notaremos una marcada reducción de la carga emocional.

“Escribir es la manera más profunda de leer la vida” Francisco Umbral