La Alegría Primaveral

La ONU ha designado 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. Además, la fecha coincide con el comienzo de la primavera en el hemisferio norte. En estos días la naturaleza comienza a despertarse de su letargo invernal.

Los maestros espirituales de todas las épocas han formulado sus propias definiciones de la felicidad. La ciencia también ha intentado definir la felicidad. Sin embargo, no hay un consenso ni en las interpretaciones religiosas ni en las teorías científicas.

Existen estas discrepancias porque el concepto de la felicidad es vago. Por esta razón no me concentraré en las definiciones religiosas o en teorías científicas. En cambio, me centraré en el aspecto pragmático de la felicidad.

A menudo los términos “alegría” y “felicidad” son utilizadas indistintamente, y tal vez sean dos nombres diferentes del mismo concepto. Para muchas personas la felicidad parece una meta fugaz. Alegría, en cambio, está a nuestro alcance. Los buscadores de la felicidad anhelan un estado permanente de bienestar mientras que las personas alegres sienten esta emoción a diario. Por tanto, sentir la alegría es una experiencia humana mientras que la felicidad parece un meta muy difícil de alcanzar.

Ser alegre es más práctico que buscar la felicidad. Muchas personas intentan ser felices pero fracasan en su búsqueda. El superviviente de los campos de concentración Nazi y psiquiatra austriaco Viktor Frankl dijo que “la felicidad es como una mariposa: cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacía otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro.”

¿Cómo salir de la trampa paradójica de la búsqueda de la felicidad? En primer lugar, debemos evitar buscar ser felices y, como sugiere Frankl, volver nuestra atención “hacía otras cosas”.

Pero ¿qué pueden ser estas “otras cosas”? Estas otras cosas son, actitudes, palabras y acciones que ayudan a avanzar en el camino del crecimiento personal. La libertad interior que no depende de nuestras circunstancias. En vez de buscar la felicidad, busquemos el desarrollo personal. Recorrer el camino de adquisición de virtudes atraer a la felicidad.

Volvemos al aspecto pragmático de la felicidad. Otra persona que sufrió años de encarcelamiento y tortura, es ‘Abdu’l-Bahá, conocido por muchos como “El Maestro”. Él explica la alegría con estas palabras:

“¡La alegría nos da alas! En momentos de alegría nuestras fuerzas son mayores, nuestra inteligencia más sutil y nuestra comprensión menos nublada. Nos sentimos más capaces de entendernos mejor con el mundo y encontrar nuestra esfera de utilidad.”

Y para mejor subrayar el impacto de la alegría El Maestro menciona también los efectos de la tristeza:

“Pero cuando la tristeza nos invade volvemos débiles, nuestras fuerzas nos abandonan, nuestra comprensión se oscurece y nuestra inteligencia se nubla. Las realidades de la :vida parecen eludir nuestra comprensión, los ojos de nuestro espíritu no logran descubrir los misterios sagrados, y nos convertimos casi en seres muertos.”

Cómo Conseguir la Alegría

Si la felicidad parece una meta grandiosa, tal vez la alegría sea un objetivo alcanzable. Pero, ¿cómo ser alegres? La alegría se consigue más fácilmente a través de las acciones que con pensamientos. Es verdad que los pensamientos positivos ayudan a sentirnos alegres pero hay pocas personas con tal poder mental para disipar la tristeza con la fuerza de voluntad. Para la mayoría, el imán que atrae ésta emoción positiva son nuestras acciones.

¿Qué hacen las personas alegres? Una de las acciones visibles de una persona que reboza de alegría es la sonrisa. Esas personas sonríen más a menudo que la mayoría. Albergar pensamientos positivos genera alegría porque existe un vinculo entre las emociones y la mímica facial. Algunos investigadores como el psicólogo alemán Fritz Strack sostiene que el efecto de alegría y pensamientos positivos puede conseguirse con la mímica facial, a saber una sonrisa. Strack sugiere que una sonrisa mecánica puede hacernos sentir alegres.

Dudo que forzar la sonrisa de forma mecánica cause alegría. Sin embargo, hay un principio interesante que su aplicación práctica puede ser muy útil. Es decir, actuar como actuaría una persona alegre. Nuestros pequeños gestos de alegría pueden atraer emociones positivas. Dos filósofos, Blaise Pascal y Hans Vaihinger sostenían que actuar “como si” fueras alegre puede conducir a la alegría. En otras palabras, realizar una acción deliberada puede hacernos sentir una emoción autentica.

En ocasiones que nos cuesta sentirnos alegres es inútil forzar la alegría con pensamientos positivos o esforzarnos en perseguirla. En cambio, podemos preguntarnos “si fuera una persona alegre, ¿qué haría hoy?” Esta pregunta estimula nuestra creatividad y se nos ocurrirán algunas ideas. De entre todas las opciones, podemos elegir una pequeña acción y ponerla en practica. Si cada día realizamos una minúscula acción con tintes de alegría, no tardará en llegar el día que nos hayamos convertido en personas alegres.

Una actitud alegre es la mejor disposición mental para indagar en los aspectos filosóficos, abstractos y espirituales de la felicidad. La alegría nos servirá como un faro que pueda iluminar el camino de la búsqueda de la felicidad.

“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días.” Benjamin Franklin