ALGUNOS CASOS

Metodología del Método Rowshan

Antes de exponer algunos casos reales, sería oportuno explicar brevemente la metodología que utiliza Rowshan para solucionar problemas humanos. La siguiente anécdota nos servirá para destacar las características mas relevantes del método para ayudar a las personas superar sus problemas.

A un señor se le estropea la caldera. Inmediatamente, decide llamar a un técnico para que la repare.
Después de algunos minutos haciendo el chequeo de rutina en la caldera, el técnico da un golpe de martillo a una de las piezas mecánicas del aparato. Acto seguido la caldera empieza a funcionar y a calentar como nunca antes lo había hecho.

El técnico, al dar por terminado su trabajo, procede a escribir la factura para dejársela al dueño de la caldera, quien ya se había ido de la casa para atender sus obligaciones personales.

El cliente, al llegar a la casa y ver el coste de la factura con la cifra desorbitada de 1.000€ y presa de la rabia, llama al técnico.

Le dice que le parecía un exabrupto lo que le estaba cobrando por concepto de la reparación de la caldera en cuestión. Entonces, le exige al técnico que le reenvíe la factura, pero que esta vez la detalle para saber el porqué de dicho monto.

El técnico, con toda su calma, hace lo que el cliente le pide y detalla la factura de la siguiente manera:
Golpe de martillo= 1 €
Saber dónde dar el golpe con el martillo= 999 €
Total= 1000 €

Terapia 'artesanal'

El trabajo de Arthur Rowshan es como el de un artesano que busca del punto donde aplicar el mínimo esfuerzo para resolver el problema.
No investiga las causas del problema, sino que te propone estrategias alternativas para salir de él. No mete el dedo en la llaga, no busca el dolor de la persona, ni interpreta lo que sucede.

Hace más bien una estrategia para que la persona encuentre el camino más corto para salir de su problema.
Cuando te encuentras ante una dificultad, sueles utilizar una estrategia lógica basada en el sentido común, a menudo porque ha funcionado en el pasado para una dificultad similar.En lugar de cambiar la estrategia caes en la trampa de hacer “más de lo mismo” con mayor esfuerzo creyendo que no ha funcionado porque no te has empeñado a fondo. Insistes con ulteriores esfuerzos ya que la solución pensada te parece la más lógica.

Pero, cuanto más aplicas tu lógica, más se complica la dificultad hasta convertirse en un problema. Casi nunca cuestionas tu lógica. No eres capaz de mirar el problema desde otro ángulo. Y si cambias algo, el cambio parece mantener el estatus quo. El ejemplo de un termostato aclara este punto. Un termostato se programa para mantener la temperatura a un nivel constante. Cuando la temperatura baja, el mecanismo hace intensificar el calor del aire para mantener el estatus quo programado.

Por lo tanto el termostato está en cambio constante pero, paradójicamente para mantener la misma temperatura. De igual manera muchos esfuerzos tuyos para cambiar algo, si caen en la misma lógica, no conducen al cambio.

El Arte de Resolver Problemas

Aunque tu problema pueda parecer complejo y haya persistido durante años, no por esto debe requerir soluciones asimismo largas y complicadas. Es posible solucionar en un tiempo relativamente breve muchos de los problemas incluidos los más complicados.

Para conseguirlo Rowshan evita el largo recorrido hacia el pasado en busca del origen del problema. No busca las causas del problema en el pasado ni tampoco analiza todas las facetas de tu personalidad. En vez de preguntar el “por qué” de tu problema se pregunta “cómo” se mantiene en el presente y cómo solucionarlo.Utiliza técnicas que presentan máxima eficacia. Entre ellas utiliza una variedad de técnicas de hipnosis, la mayoría sin trance. De modo que estarás consciente, sin perder la conciencia, mientras que trabaja con aforismos, metáforas e imágenes para desbloquear el problema y conducirte a su solución.

¿Cuál es la Diferencia entre Ésta y la Terapia Psicológica?
En primer lugar los psicólogos diagnostican y dan consejos. Rowhan no diagnostico ni da consejos.

En segundo lugar muy pocas escuelas de psicología especifican el número de sesiones necesarias para solucionar un problema. Las terapias psicológicas tardan muchos meses, y a menudo, largos años según el enfoque del psicólogo.La metodología de terapia breve que utiliza Rowshan te permite un ahorro de tiempo, sufrimiento y dinero

El tratamiento es breve. Es decir, se plantea un plazo de 10 sesiones, con intervalos de entre una y dos semanas entre sesión y sesión.

Compatible con Psicoterapia y Fármacos

Esta metodología no presenta ninguna contraindicación respecto a una terapia psicológica ni farmacológica. Por lo tanto, si estás siguiendo una psicoterapia o una terapia farmacológica puedes acudir a su consulta sin tener que interrumpir el tratamiento actual. En estos casos, es importante que evites suspender o variar tu terapia farmacológica hasta cuando no se haya producido algún cambio sustancial en la sintomatología. En los estadios más avanzados de la terapia, siempre bajo supervisión médica, podrás disminuir las dosis del fármaco.

ALGUNOS CASOS REALES DE LA CONSULTA DE ARTHUR ROWSHAN

A continuación exponemos unos casos de algunos de

los problemas solucionados a través de esta metodología.

TENGO MIEDO A HABLAR EN PUBLICO

Tener miedo a hablar en público puede coartarnos en nuestra vida personal y sobre todo laboral. Un día un profesional informático me pidió ayuda para superar su miedo a dar una presentación importante en su empresa. Llevaba años evitando las presentaciones con éxito pero dentro de unos dos meses no tenía otro remedio que presentar un proyecto delante de un grupo de gente.

Había suplicado sin éxito a su jefe para librarle de esta obligación.

Aunque le había enviado una amiga que conocía mi competencia terapéutica, era muy escéptico. A fin y al cabo sufría su problema desde casi toda la vida. “Siempre he evitado hablar en público porque me da miedo”, me decía, “soy un tipo tímido.”

Una única sesión

"Después de dos sesiones me di cuenta de que el informático había superado su miedo"

Su escepticismo aumentó cuando le dije que su problema tenía solución y en cuestión de pocas sesiones.Sólo le pedí que realizara unos ejercicios. No tenían nada que perder. Así que, escéptico pero con ganas empezamos la terapia. Le dije que bastaba una sola sesión para solucionar su problema, pero cuando vi su cara de incrédulo, le dije que iba a alargar la terapia a unas cuantas para asegurarnos de que le funcionaría el ejercicio.

Debo explicar que no siempre soy capaz de solucionar los problemas de la gente, y ni siquiera en una sola sesión. Pero hay veces que al escuchar la estructura del problema me doy cuenta de que es posible porque ya en el pasado se me han presentado casos similares o a veces casi idénticos. Así que después de dos sesiones me di cuenta de que el informático había superado su miedo. Aunque le decía que ya estaba preparado, no me creyó hasta que llegó el día de la presentación.

"Me puse el micrófono y empecé a hablar"

Después de haber realizado su presentación me envió este email:
" (...)en cuanto me puse el micrófono y empecé a hablar, me di cuenta de que las cosas iban muy bien y eso me dio confianza hasta el final (...) la presentación ha sido un éxito y estoy muy contento."

TENGO MIEDO A LAS AGUJAS

Una mujer joven acudió a mi consulta por miedo a las agujas. Cada vez que le tenían que sacar sangre al ver una aguja se ponía nerviosa y agitada. La vista de la aguja le hacia sudar, se mareaba y sentía un nudo en el estomago. Había realizado varias sesiones de psicoterapia con un psicólogo que le había enseñado técnicas de visualización.
Un par de veces en las que tuvo que sacarse sangre lo hizo
con la ayuda del psicólogo, quien la acompañó para
relajarla a través de un trance hipnótico.

Aunque había notado una pequeña mejoría, el problema seguía perturbándola.
Me planteó una pregunta tajante: “Dime si puedes ayudarme o no.”  Ésta pregunta era la señal de que estaba harta de su problema y no quería empezar una terapia interminable. Le dije que sí que podía ayudarla a superar su miedo a las agujas y que se trataría de pocas sesiones.

Aplazando el embarazo

Me explicó que este miedo le impedía quedarse embarazada. Ella sabía que para asegurarse de que todo iba bien debían sacarle sangre antes y durante el embarazo. Por este motivo había postergado tener un hijo. Obviamente deseaba tenerlo pero por su miedo no se atrevía a quedarse embarazada.
"Si ella conscientemente intentaba aumentar el miedo, podría tener una grata sorpresa"

Después de cuatro sesiones la joven pudo ir al centro de salud a que le sacaran sangre. Antes siempre intentaba relajarse y controlar sus propias reacciones de angustia. Paradójicamente este esfuerzo consciente de relajarse y el afán por controlar sus reacciones hacían que ella perdiera el control y sintiera miedo. Le pedí que reflexionara unos días sobre una cita del sabio chino Lao Tse, quien dijo: “Lo que ha de ser al final debilitado, tiene que ser primero fortalecido.”

Era una mujer inteligente y captó en seguida la esencia de la enseñanza de Lao Tse. Le expliqué la dualidad china del Yin y el Yang. Según este principio universal cualquier cosa llevada al exceso puede convertirse en su opuesto. Si ella intentaba con todo su esfuerzo relajarse, el efecto era angustia y mayor miedo. Pero si ella conscientemente intentaba dejarse llevar por el miedo, podría tener una grata sorpresa. Además le hablé del agua, el elemento más poderoso de la tierra. “Ningún dique puede igualar la fuerza del agua”, le dije, “hay que canalizar su fuerza. “

 

La prueba de fuego: los análisis de sangre

Le pedí que hiciera justo lo opuesto de lo había hecho hasta venir a verme. Durante el trayecto hacía el centro de salud debía dejarse llevar por todas sus emociones, pensamientos y reacciones de miedo. Hasta intentar forzosamente aumentar el miedo. Al llegar al centro debía comunicar a quien le iba  a sacar sangre que ella tiene este problema y que probablemente se podría poner tan nerviosa que podría marearse y desmayarse. Le pedí que me llamara después de haber acudido al centro.
"Debía dejarse llevar por todas sus emociones... hasta intentar forzosamente aumentar el miedo"

Me llamó diciendo que había seguido mis instrucciones a pie de letra. Me explicó que todo fue muy bien. Ella llegó relajada al centro.

Explicó a la enfermera de su posible mareo y desmayo pero permaneció relajada mientras que le extraían sangre. La felicité por haber comprendido y utilizado una estratagema de la antigua sabiduría china. Le advertí que debía evitar las trampas utópicas diciéndole que nada es para siempre. Le expliqué que ella tenía una estrategia eficaz por si acaso. La dejé con esta cita: “Lo único constante en la vida es el cambio.”

Un año después de mi última consulta la llamé, y me dijo que había dado a luz a una niña.

ME MUERDO LAS UÑAS

Morderse las uñas suele dar más de un quebradero de cabeza. Mi terapia breve puede ayudar en estos casos. Una mujer elegante perteneciente a la clase alta acudió a mi consulta. Cuando le pregunté la razón de su visita me enseñó sus uñas. “Me muerdo las uñas”, me dijo con un suspiro.

Era una profesional con prestigio y
las uñas mordidas no le ayudaban a su imagen profesional.

Había probado todos los trucos para dejar de morder las uñas: pintarlas, poner uñas postizas, poner líquidos amargos, etc. Nada le había dado resultado.

“¿Estás dispuesta- le pregunté- a realizar algunas tareas un poco diferentes de lo habitual?” Era una mujer sumamente inteligente y colaboradora. Le dije que de ahora en adelante cada vez que le vinieran las ganas de morderse las uñas debería decir un chiste a un extraño. Después de haber contando el chiste, podía (si quería) morderse las uñas. Se quedó algo perpleja, pero decidió poner en práctica mis instrucciones.

Un cambio sorprendente

"Después de unas semanas, sorprendida,
me enseño sus uñas bien cuidadas"

Pasaron unas sesiones durante las cuales modificaba de manera sutil la misma tarea. Hasta que después de unas semanas, sorprendida, me enseño sus uñas bien cuidadas. Bastaron unas tres sesiones más con un intervalo de un mes entre ellas para que pueda darse cuentas que ya había superado el problema completamente.

El cambio era sorprendente para ella porque no se podía explicar que una tarea tan simple pudiera haber resuelto su problema tan complicado. Quería que le explicara el “por qué” de su problema.

Resolución de problemas

Le expliqué que a veces las personas muy inteligentes y lógicas utilizan estrategias muy complicadas para solucionar un problema. Pero que estas mismas estrategias se convierten en rígidas y no sólo no ayudan a resolver el problema sino que además hacen que el problema se mantenga bloqueado. Este principio fue introducido por Paul Watzlawick y otros en su libro clásico Cambio: Formación y resolución de los problemas humanos (Herder).

TENGO ANSIEDAD Y DEPRESIÓN

¿Sufres alguna neurosis? Hace unos años una señora se presenta en mi consulta para superar dos problemas que le habían limitado su vida durante los últimos 10 años. Me contó que después de muchos años de psicoterapia le habían diagnosticado “depresión” y “ansiedad”.

Había indagado tanto en la causa de su problema que sabía todos los detalles del “por qué” de su depresión y ansiedad. Había analizado todos los rincones del subconsciente con la ayuda de una gran variedad de psicoterapeutas pertenecientes a diversas escuelas de psicología.

“Soy catedrática de mi neurosis”

"En cuestión de menos de 5 sesiones su problema se había desbloqueado"

Me dijo: “sé todo acerca de mi depresión y de mi ansiedad.” A pesar de su vasto conocimiento de todas las razones y las causas de su problema, no había podido librarse de su problema.

Acudió a mi consulta con escepticismo y desanimo. Pero en menos de 5 sesiones su problema se había desbloqueado.

Con unas cuantas sesiones más aprendió todas las técnicas y las estrategias para dejar atrás su problema y empezar a disfrutar de la vida, libre de las limitaciones que le imponían la depresión y la ansiedad.

Sin indagar en el pasado

No le pregunté nada de su pasado. En primer lugar porque la metodología que utilizo me permite evitar una indagación que puede resultar fatigosa, larga y a menudo dolorosa. En segundo lugar ella, con la ayuda de muchos psicoterapeutas, ya había realizado esta búsqueda. Dentro de un año la vi y aún estaba libre de la depresión y ansiedad.

QUIERO OLVIDAR A MI EX PAREJA

"Hechízame para olvidar a mi ex", me pidió una mujer joven que estaba a punto de casarse. La boda estaba muy cerca pero una angustia se había apoderado de ella. Desde hacía unos meses tenía pensamientos obsesivos con su novio anterior, que era un amigo de la familia y estaba invitado a su boda. De manera que le veía a menudo.

Cuanto más se acercaba el día de la boda, su obsesión y sus nervios se incrementaban. Cada vez que se incrementaban los pensamientos obsesivos, más se esforzaba en olvidarle sin éxito.

Sentía una profunda sensación de culpa. Se culpaba a si misma y me dijo que debería ser castigada por estos pensamientos.

Acudió a mí precisamente para que le diseñara un ritual de castigo. Me explicó que creía en el poder de los rituales pero que no sabía qué hacer. Le dije que tenía un ritual adecuado para ella. Le explique que estaba de acuerdo con ella en que había cometido un “pecado” y que merecía un castigo. Además le subrayé que sólo este castigo podría librarle de los pensamientos en su ex novio.

"Libérame de este pecado"

Ella estaba dispuesta a hacer todo lo que le pidiera. Le dije que se pusiera ropa negra y la llevara durante siete días. Debería evitar maquillarse ni ducharse durante estos días salvo para mantener la higiene personal.

"El séptimo día se sintió liberada de su carga de “pecado”

Llegando al séptimo día debería ir a un cementerio con una manzana y enterrarla debajo de un árbol. El séptimo día debería también ducharse o tomarse un baño tirando la ropa negra a la basura.

Siguió mis instrucciones a rajatabla. Durante la semana los de su entorno le preguntaban por qué no se cambiaba o no llevaba maquillaje. Sencillamente les contestaba algo para evitar el tema. El séptimo día se sintió liberada de su carga de “pecado”.

Llegó el día de su boda y se casó feliz.
Después de unos meses me confirmó que había logrado olvidar a su ex novio y estaba feliz con su marido.

TENGO PIENSAMIENTOS OBSESIVOS
"Ayúdame a olvidar mis pensamientos obsesivos". Ésta es la petición de un hombre mayor que acude a mi consulta después de haber leído un artículo en una revista sobre mi terapia breve. El problema que me plantea es algo que le incomoda y no sabe que hacer para resolverlo. Está casado felizmente y disfruta de las relaciones sexuales con su mujer.

El problema surge cuando establece una relación de amistad con un hombre más joven.

Pero gradualmente la amistad se convierte en encuentros homosexuales. Aunque no llegan a realizar el sexo se abrazan y se tocan. Con la intención de ayudar y sacar al joven de apuros económicos, le da sumas cada vez más elevadas de dinero.

Esforzarse en olvidar

Un día se da cuenta de que la relación no es apropiada y que el joven se está aprovechando de él. Así que decide cortar la relación y olvidarle. Después de haber roto cualquier contacto con el joven, el hombre no puede parar de pensar en él. Intenta olvidarlo y cada vez se esfuerza más en no pensar en el joven. A pesar de que estaba convencido racionalmente de que debería olvidarle, el pensamiento obsesivo del joven no le dejaba en paz.

Le expliqué que se había construido una trampa paradójica. Cuando una persona intenta olvidar algo de forma forzosa no hace más que reforzar la memoria de lo que desea dejar en el olvido. Intentar no pensar en algo es pensar. Olvidar es un fenómeno espontáneo de la mente. Solo cuando uno pierde interés en algo lo puede olvidar. Pero si alguien intenta voluntariamente olvidar algo, genera un círculo vicioso: cuando más se esfuerza en olvidar, más se queda grabado en la memoria.

"Le sugerí que continuara su vida como si hubiera superado el recuerdo del joven"

Le hice ver cómo sería su vida si continuaría con sus intentos forzosos de olvidar al joven. Le hice ver cómo las cosas podrían empeorar porque se obsesionaría aún más. Enseguida se dio cuenta del fallo en su estrategia. Le sugerí que continuara su vida como si hubiera superado el recuerdo del joven.

Cada vez que le asaltara el pensamiento obsesivo, debería evitar rechazar el pensamiento. Debería utilizar esta oportunidad para hacerse una pregunta: “¿Cómo me comportaría como si hubiera superado el pensamiento del joven?” Y cada día debería hacer algo como una indicación de que lo ha superado.

Tuve sólo una sesión con este hombre. Le llamé después de unos tres meses y me comunicó que estaba muy feliz con su mujer y que todo iba estupendamente. Se había librado del pensamiento obsesivo en el joven.

TENGO UNA PROFUNDA TRISTEZA

Una mujer anciana aduce sufrir una profunda tristeza desde hace meses. Por eso acude a mí para terapia con su hija. Todas las personas de su entorno han intentado hacerla feliz de todas maneras. Le hacen recordar que todos los hijos son felices y le quieren.

Le hablan de sus nietos recordándole todas las razones de estar feliz. Pero a pesar de toda la felicidad que le rodea, la mujer siente tristeza. Hago salir a la hija y pregunto a la madre sobre la tristeza y acerca de lo que hacía para superarla.

Me habla de su tristeza y de sus pensamientos de suicidio, que no atreve a contar a nadie.

Un experimento contra la tristeza

La mujer me explica que hace de todo para olvidar la tristeza pero no puede. No sabe explicar por qué se siente triste porque no encuentra razones para sentirse deprimida. Racionalmente sabe que tiene todo lo que puede desear una madre y abuela. Curiosamente esta realización le hace sentir culpable por no disfrutar de la felicidad que le rodea. Todo su entorno intenta ayudarla animándole a sentirse feliz.

Hago entrar a la hija y la felicito por todos sus esfuerzos para hacer feliz a su madre. Pero le digo que ha llegado la hora de hacer un experimento. Le digo a la hija que cuando quieres enseñar a andar en bici a alguien tienes que acompañarles sujetando la bicicleta para que no se caiga. Pero llega un día en el que hay que soltar la bici para que la persona pueda pedalear de forma independiente y aprender a mantener el equilibrio. ¿Qué pasaría si continuas sujetando la bici? La persona nunca aprende
Ayuda para superar la tristeza
"Cada vez que siente profunda tristeza, no debe rechazarla ni combatirla"

La hija coge mi mensaje al vuelo. Le explico que si quieren que la madre se sienta feliz de forma autónoma e independiente deberían dejar de interferir en su vida. Le pedí que comunicara a todos que evitaran hablar del tema y también que evitaran animar a la madre. Sencillamente durante una semana debían dejar que ella estuviera libre para hacer un ejercicio. “Si habláis del tema”, le advierto a la hija, “o si la animáis no la dejáis que realice el ejercicio correctamente.” Vuelvo a felicitarla por todo que ha hecho hasta ahora para ayudar a su madre y luego la hago salir.

A la madre le enseño un ejercicio de relajación muy sencillo. Debe practicarlo a diario. Cada vez que siente profunda tristeza, no debe rechazarla ni combatirla. Le explico acerca de la sabiduría de la mente subconsciente que a veces nos quiere ayudar, avisar o enseñar algo. De modo que debe utilizar estos momentos de tristeza como oportunidades de crecimiento.

Le explico que cuando le vienen las sensaciones de tristeza puede imaginar que se transforman en un color que dibuja o escribe algo.

Que puede visualizar cómo la sensación de tristeza se convierte en una nube o tinta de color y que debe dejarse llevar por estas imágenes. En vez de reprimir o parar el flujo de las sensaciones debe procurar intensificarlas.